Norma Valle

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Hemos adelantado mucho en milenios de resistencia y lucha, pero al fin y al cabo, nuestro cuento de mujeres tenemos que forjarlo nosotras mismas con conciencia feminista y mucho trabajo. Ese trabajo que incluye grandes obras colectivas y pequeños actos privados y públicos.

HOY EN LA HISTORIA

2 de julio: La Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU reafirma en San Juan, los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, 2004.

 

El blog de Norma Valle

  • Leer a Juan Forn
    12 Jan 2015

    Estoy prejuiciada a favor del En Rojo. Me gustan sus artículos irreverentes, polémicos, políticos o sencillamente informativos. Me encantan sus ilustraciones realizadas por algunos de nuestros mejores artistas y en algunas ocasiones “fusiladas” de otras publicaciones solidarias. No es que me guste todo, todo. Pero con el tiempo he aprendido a aquilatar más los esfuerzos extraordinarios que hacen los periodistas (en este caso “las” periodistas) de las publicaciones pobres, esas que no tienen capital y dependen mucho de la buena fe de sus colaboradores.

    El En Rojo, por ser la revista cultural de Claridad, el periódico de la nación puertorriqueña, ha contado con la pluma y el pincel, el teclado y la tecnología de tantos y tan buenos escritores y escritoras, fotógrafos y artistas, que trabajaron sin pedir compensación alguna, que ya muchas publicaciones del mundo corporativo periodístico quisieran para sus páginas, las de papel y las digitales.

    Comencé a colaborar con En Rojo, con un “nom de plume”, uno de los varios que utilicé mientras trabajaba para medios corporativos. Es decir que a mi también me interpelaba el En Rojo. Posteriormente, y hasta nuestro días, continué mi colaboración ocasional con En Rojo, cuya audiencia siempre me ha privilegiado, lo que siempre se agradece.

  • El silencio como “protector y aliado” en la vida del preso político Oscar López Rivera
    12 Jan 2015

    En todas las cárceles en las que ha estado confinado el disidente político puertorriqueño Oscar López Rivera, durante 33 años de su vida, ha habido ruido 24 horas al día, siete días a la semana.

    “En algunas el ruido ha sido ensordecedor, especialmente donde han habido abanicos eléctricos tan estridentes que me tomé tiempo en poder acostumbrarme al ruido. Lo interesante fue que después de haberme acostumbrado, cuando iba al salón de visitas donde había acondicionadores de aire, me tardaba un buen rato en sentirme tranquilo. Era una penitenciaría con un programa de privación sensorial”, me dijo Oscar López

    Rivera en una entrevista sobre el silencio.

    O tal vez podríamos decir que la entrevista gira en torno a los silencios, un tema que me apasiona, sobre el que pienso y escribo a menudo. Una persona se acostumbra o sobrevive a los ruidos o a los silencios. La gente de ciudad puede pensar que el campo es silencioso, pero no hay nada más ensordecedor que el sonido de los pájaros al atardecer, los insectos nocturnos, el rumor de las ramas de los árboles estremeciéndose en la brisa, o tal vez, los truenos, los aguaceros tropicales o la llovizna constante. Pero para otros es el ruido de la ciudad, una miríada de sonidos artificiales que inunda el ambiente, lo que afectan el oído y el alma.

    Un ruido demasiado alto y estridente puede utilizarse, según expertos, entre ellos el profesor Peter Suedfeld, con el objetivo de causar privación sensorial en los confinados, como un castigo y si es de forma prolongada como una tortura. Oscar López Rivera me contó que: “En la penitenciaría super máxima en Colorado el ruido lo causaba la fricción del metal en las puertas que abrían electrónicamente. Cuando primero llegué eran los carceleros los que hacían el ruido despertándome cada media hora. Con su macana le pegaban al cristal de la celda hasta que me movía. La fricción de metal con metal crea un ruido que causa dolor al oído. Por lo menos ese era mi problema principal”.

    El prisionero político boricua ha confrontado cruentos castigos como largos períodos en solitaria, privación sensorial, censura a su correspondencia y limitación de entrevistas y visitas. Aun cuando prisioneros de crímenes mayores, como el asesinato, tienen acceso a visitas continuas.

  • El escándalo de los préstamos estudiantiles
    30 Aug 2014

    Una joven amiga me confesó recientemente que tiene una deuda de $50,000 en préstamos estudiantiles. Además de su bachillerato de la Universidad de Puerto Rico y su maestría de la Complutense de Madrid, cursa ahora el segundo año de derecho. Y a pesar de que la UPR es la menos costosa de este país, su deuda sigue creciendo.

    Pero considero que lo peor es que a esta chica de 27 años, excelente profesional asalariada, ni tan siquiera le gusta la carrera de derecho. “Bueno, pensé que era otra alternativa de trabajo, porque estuve tanto tiempo desempleada y ahora, pues, ya debo tanto dinero, que dejar los estudios así a mitad…”, me dijo cuando asombrada la exhorté a que no se siguiera endeudando, que esa deuda la perseguiría de por vida y que crecería a mucho más de cien mil dólares antes de que cumpliera los 30.

    Entonces cayó en mis manos un excelente análisis del estudioso y periodista Matt Taibi, “The College Loan Scandal” (Rolling Stone, 8/13) en el cual el autor explica en detalle cómo el gobierno federal de Estados Unidos facilita cada vez más a la presente generación de estudiantes universitarios la forma de endeudarse hasta las teleras con la promesa de conseguir un mejor empleo, que al fin y al cabo tiene pocas posibilidades de materializarse.

    Mientras tanto los centros universitarios, públicos y privados, buenos, regulares y chatarra, siguen aumentando el costo de su matrícula y diciéndole a los candidatos estudiantiles que todo lo pueden lograr con préstamos federales.

    El Consumer Financial Protection Bureau de los Estados Unidos (Centro para la protección financiera de consumidores) afirmó recientemente que durante los últimos tres años la cantidad de los préstamos estudiantiles federales se infló en 45 por ciento, de $826 billones en 2010 a $1.2 trillones en 2013.

    La historia es una de terror. Terror a nivel nacional de EEUU, terror a nivel personal, aunque en Puerto Rico no se habla del pavoroso escándalo de los préstamos estudiantiles federales.

    Numerosos medios de EEUU están cubriendo la noticia que se mantuvo en silencio por tantos años, ya que se presentaba como si fuera una panacea democrática para que estudiantes pobres y de clase media pudieran estudiar. La realidad ha sido otra. La Reserva Federal informó que la clase de 2013 se graduó con un promedio de $28,000 de deuda y que 1 de cada 8 egresados debe más de $50,000 en préstamos de estudiantes (The Boston Globe).

    Hay que hacer la matemática en Puerto Rico para averiguar si tanto los chinchales educativos como las universidades serias están prometiendo villas y castillos a nuestros universitarios que luego se gradúan sin posibilidad de empleo y con una deuda difícil o imposible de pagar.

    La movilidad de clases en el Puerto Rico de hoy es cada vez más difícil, los ricos son cada vez más ricos y poderosos, los pobres más pobres y los préstamos estudiantiles federales contribuyen a empobrecer a nuestros jóvenes en vez de facilitarles la entrada a un mundo abierto de posibilidades.

     

    Author Norma Valle Ferrer in El blog de Norma Valle Read 1421 times

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